sábado, 10 de diciembre de 2016

No volverá.

Creí que era real, que me querías y que podría ser feliz por fin. Qué gracia el alma soñadora. Qué dura la caída. Y ahora estoy aquí, nuevamente rebuscando en el pasado los momentos buenos y llorando por saber que se han acabado para siempre. Llorando por saber que ya no me darás más la mano en la calle, que no me acariciarás más en clase, que no te despedirás con un beso y un “te quiero", que no volveré a probar el sabor de tus labios, que no volveré a ir a tu casa, que no volveré a tumbarme contigo en la cama, que no volveré a palpar tu espalda desnuda, que no volveré a vacilarte antes de besarte, que no volveremos a jugar a juegos prohibidos, que no volveré a dormir contigo, y otras tantas muchas cosas que no volverán a suceder. Se ha acabado todo tan de repente que no me ha dado tiempo siquiera a asumirlo. No estaba preparada para esto. No estaba preparada para la caída. Una vez más, me tiré a la piscina sabiendo que no había agua. Y así es como he acabado: rota, destrozada.


Eras mi rincón favorito de Madrid.

By: ReneMontsom.

No hay comentarios:

Publicar un comentario