Desorden. Siempre odié el desorden, quizás como proyección de lo que más odio de mi misma. Siempre fui una gran tormenta a la que nadie dijo que podía encontrar la calma. Y no la encontré; y no la encontraré. Solo me queda pensar que todo esto es una etapa.
Etapa. Si esto es una etapa, es una etapa eterna. Quizás en unos años miraré atrás y me ria pensando en lo exagerada y pesimista que era. O quizás en unos años no quede nada. O quizás en unos años esté muerta.
Muerta. Así llevo tiempo por dentro. Lo peor es que cuando encontré a alguien que verdaderamente me hizo revivir por dentro, no supe apreciar a esa persona. Y el cariño, si no es bien respondido, se vuelve pérdida.
Pérdida. Mi camino está formado de continua pérdida, continuo llanto, que no se puede expresar ni con palabras.
Palabras... ¡Cuánta belleza esconden las palabras! Esas fieles amigas que tratan de ordenar la soledad y la muerte que ha provocado la pérdida en esa supuesta etapa.
By: Rene Montsom.
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